¡Oh Señor! Soy débil, fortaléceme con tu poder y tu potencia. Mi lengua vacila, permíteme expresar tu conmemoración y alabanza. Soy humilde, hónrame admitiéndome en tu reino. Estoy alejado, haz que me acerque al umbral de tu misericordia.Hasta que un ser no asiente su pie en el llano del sacrificio, se hallará privado de todo favor y de toda gracia; y este llano del sacrificio es el dominio de la muerte del yo, para que el resplandor del Dios viviente pueda entonces fulgurar.

Bahá Abdu’l | (1844-1921). Hijo del fundador y profeta del baharismo y heredero.

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